la gringa muerta
Era de noche y el monte parecía dormido alrededor del río Salí. En una zona conocida como el Paso de los Juárez, un grupo de pescadores divisó a la luz de la luna un cuerpo que flotaba en el agua. Inmediatamente se zambullieron y lo llevaron hasta la playa, donde descubrieron que se trataba de una mujer de tez blanca adornada con joyas. Nadie reclamó el cuerpo ni se aclaró el motivo de la muerte. La leyenda cuenta que aquel hecho ocurrió alrededor de 1913 o 1914, cuando en El Castoral se celebraban fastuosas fiestas. Desde entonces, es costumbre entre los pescadores de la zona encomendarse a la "Gringa muerta" cuando el pique es malo.
las ESTRUENDOSAS pisadas (¿de don otto?)
Las noches frías de invierno del castillo eran sólo para los valientes. Una vieja publicación de la Municipalidad de Simoca refleja el relato de Zenón Juárez, un viejo casero de El Castoral. Según este individuo, cuando el frío nocturno apretaba empezaban los sonidos extraños. Juárez aseguraba que se podían escuchar unas estruendosas pisadas en las escaleras. Pero que cuando iba a ver qué ocurría, no encontraba a nadie. "Una noche se nos apareció un joven extranjero y nos pidió que lo dejáramos pasar la noche en la casa. Le prevenimos que se escuchaban cosas raras. No sabría decir qué le pasó, pero amaneció en la puerta del Castillo muy asustado", relataba Juárez.
el cura y el monte
Cuando Pedro Oscar González empieza a enumerar las leyendas que rodean a El Castoral da la impresión de que no va a terminar nunca más. Es que en 100 años, el imaginario popular tuvo bastante tiempo para formularlas. Una de las historias fantásticas que le transmitieron sus mayores se refiere a que durante las majestuosas fiestas se solía ver la figura de un sacerdote que abandonaba la casona y que se internaba en el monte. La leyenda dice siguió apareciendo muchos años después.
el perro familiar, también en el castoral
Un pacto con el demonio para lograr prosperidad económica. En Simoca y en Leales se solía decir que el perro familiar fue la personificación de ese acuerdo firmado entre el dueño de El Castoral y el diablo. Y que, como el imaginario popular comenta que ocurría en los ingenios, este animal infernal se llevó a varios peones de esos campos. "Es lógico que se haya generado una leyenda de este tipo alrededor de una figura como la de don Otto, porque en aquel entonces a la gente de la zona le costaba entender cómo alguien podía ser tan rico", aclara Pedro Oscar González. Según la leyenda, el Familiar vivía en los sótanos de la casona.
el sótano encantado
El casero Zenón Juárez relataba en una publicación de la Municipalidad de Simoca que, alrededor de la década del 30, cuando ya nadie vivía en el castillo, llegaban jóvenes de Río Colorado que se pasaban el día recorriendo los sótanos. "Buscaban lo que ellos llamaban el ?sótano encantado?, repleto de bebidas y de joyas de la época de esplendor. Golpeaban las paredes tratando de dar con la puerta que los llevara a ese lugar. Se decía que don Otto y un peón de confianza eran los únicos que sabían cómo llegar", relataba el viejo casero. Actualmente es imposible ingresar a esos sótanos, ya que se produjeron derrumbes.
Era de noche y el monte parecía dormido alrededor del río Salí. En una zona conocida como el Paso de los Juárez, un grupo de pescadores divisó a la luz de la luna un cuerpo que flotaba en el agua. Inmediatamente se zambullieron y lo llevaron hasta la playa, donde descubrieron que se trataba de una mujer de tez blanca adornada con joyas. Nadie reclamó el cuerpo ni se aclaró el motivo de la muerte. La leyenda cuenta que aquel hecho ocurrió alrededor de 1913 o 1914, cuando en El Castoral se celebraban fastuosas fiestas. Desde entonces, es costumbre entre los pescadores de la zona encomendarse a la "Gringa muerta" cuando el pique es malo.